beneficios crema calor

Las terapias térmicas se llevan utilizando para aliviar los dolores musculares y lesiones deportivas desde la antigüedad. Y en esos conocimientos ancestrales, está el origen de las modernas cremas de efecto calor.

Estos productos ergogénicos tienen múltiples propiedades positivas. La más importante es su capacidad vasodilatadora. Cuando se aplica una crema de efecto calor sobre la piel, se estimula la circulación de la sangre, que oxigena los músculos doloridos o dañados y los regenera. De esta forma, se pueden paliar las pequeñas contracturas que se dan tras un ejercicio de alta intensidad y, al mismo tiempo, prevenir posibles lesiones.

En los deportes de fuerza como el crossfit, el powerlifting o la calistenia, por ejemplo, estas cremas cuidan de los antebrazos, codos, hombros, zona lumbar, muslos y rodillas. Todos ellos, puntos clave que intervienen en los principales movimientos de estas actividades.

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Se puede sacar mucho provecho a las cremas de efecto calor en el momento de calentar. Por sus efectos vasodilatadores, sirven para aumentar la temperatura en zonas localizadas. Es realmente útil para centrar la atención en aquellos lugares donde se haya producido una lesión o que se quieran cuidar con especial recelo.

Para aquellos a los que les cueste calentar, sirven como excusa para hacer un buen calentamiento previo al ejercicio. Lo mejor es crearse una rutina: primero se aplica la crema en una zona diana,  y luego se empiezan con los ejercicios de movilidad. Si se repite una y otra vez, la rutina se convertirá en hábito.

Ante el frío, estos geles deportivos valen su peso en oro. En esos meses en los que el mercurio del termómetro no sube nunca y no apetece salir, no hay nada como ponerse un poco de crema para activar el cuerpo. Es la forma más sencilla de que entren ganas de entrenar.

No hay que limitar su uso a la actividad deportiva. Las terapias de calor no son excluyentes. Sirven para mitigar los dolores que produce el paso natural de los años o enfermedades como la artritis o la artrosis. Las cremas de efecto calor  pueden hacer más llevaderos los síntomas de estos males.