Fuente: FIGHTSPORTS.TV

Tiene cara de niño bueno y viste como para ir a la iglesia los domingos, pero podría dejarte KO en un abrir y cerrar de ojos. Los combates de boxeo de Gennady Golovkin casi siempre acaban igual: con su rival en la lona. Tiene el mejor porcentaje de nocáut de la historia del peso medio, un 91,7%. Pocos han pegado con tanta precisión y dureza como él.

Su poderío es tal, que ni si quiera el chico de oro del boxeo internacional, Floyd Mayweathere, se atreve a plantarle cara en un ring. No son pocas las veces que Golovkin, de origen kazajo, le ha enseñado los guantes al americano, pero nunca se han enfrentado. Y con la retirada oficial de Mayweathere –o no-, parece que el combate entre estos dos invictos se quedará solo en un sueño de los amantes del pugilismo.

La carrera en el boxeo profesional de Golovkin empezó en el 2006 después de 350 combates como amateur. Fue el vencedor de 349 y solo perdió a los puntos en la final olímpica de 2004 contra el ruso Gaydarbek Gaydarbekov. De ahí hasta ahora, su contador de derrotas sigue igual; en 0.

Cuando un oponente se le pone delante, golpea y golpea y golpea. Para él, los rivales son como un saco de boxeo que está a su voluntad. Hace con ellos lo que quiere. Es un boxeador que ataca sin miedo, de los que da espectáculo y eso a los aficionados les encanta.

Sin embargo, alguno de sus combates ha durado más bien poco. La pelea contra Dominic Wade –hasta entonces invicto- es un buen ejemplo. Wade duró cinco minutos. En el primer asalto cayó a la lona después de un sólido derechazo. Logró recomponerse pero solo fue una ilusión. En el segundo round se fue al suelo dos veces más y hasta luego Lucas, Wade.

El hermano malo

Lo curioso es que en la familia Golovkin, el hijo pequeño, Gennady, era el boxeador malo. Su hermano Max nació quince minutos antes y aunque parezca imposible, tenía más talento que su hermano menor. Los dos se lanzaron a por el sueño del boxeo y en poco tiempo se convirtieron en los mejores púgiles de su país.

Sin embargo, solo uno de ellos podía representar a Kazajistán en los Juegos Olímpicos de Atenas (2004) y en lugar de subirse al ring, la madre decidió que solucionarían el problema en casa, en la mesa de la cocina. Como Max era el hermano mayor, se decidió que Golovkin fuera el elegido para asistir a la cita olímpica. El hermano mayor se hizo a un lado y dejó paso al pequeño.